miércoles, 25 de marzo de 2020

2 CRÓNICAS. CAPÍTULO II

Alianza con Jurán de Tiro (1 Re 5,20-30)

21Reclutó setenta mil cargadores y ocho mil canteros, y puso al frente de ellos tres mil seiscientos capataces.
2Luego envió esta embajada a Jurán, rey de Tiro:
-Hace tiempo enviaste a mi padre, David, madera de cedro para que se construyese un palacio donde habitar. 3Mira, yo pienso construir ahora un templo en honor del Señor, mi Dios, para consagrarlo a él, quemar incienso de sahumerio en su presencia, tener siempre los panes presentados, ofrecer los holocaustos matutinos y vespertinos, los de los sábados, principios de mes y solemnidades del Señor, nuestro Dios. Así se hará siempre en Israel. 4El templo que voy a construir debe ser grande, porque nuestro Dios es el más grande de los dioses. 5¿Quién se atreverá a construirle un templo, cuando el cielo y lo más alto del cielo resultan pequeños para contenerlo? Y ¿quién soy yo para construirle un templo, aunque sólo sea para quemar incienso en su presencia? 6De todos modos, envíame un hombre que domine el arte de trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la escarlata, el carmesí, la púrpura y que sepa grabar. Trabajará con los artesanos que preparó mi padre, David, y que están a mi disposición en Judá y Jerusalén. 7Mándame también madera de cedro, abeto y sándalo del Líbano. Ya sé que tus siervos son peritos en talar árboles del Líbano. Mis esclavos irán con los tuyos 8para prepararme gran cantidad de madera, porque el templo que voy a construir será grande y magnífico. 9A los taladores les daré para su manutención veinte mil fanegas de trigo, veinte mil fanegas de cebada, veinte mil cántaros de vino y veinte mil de aceite.
10Jurán, rey de Tiro, contestó a Salomón por escrito: <<El Señor te ha hecho rey de su pueblo por lo mucho que lo quiere>>. 11Y añadía: <<Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que hizo el cielo y la tierra, por haber dado al rey David un hijo sabio, dotado de prudencia e inteligencia, dispuesto a construir un templo al Señor y un palacio real. 12Te envío a Jurán-Abiu, hombre experto e inteligente, 13hijo de madre danita y de padre fenicio. Sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la piedra, la madera, la púrpura roja y violácea, el carmesí, el lino y hacer toda clase de grabados. Realizará todos los proyectos que le encarguen en colaboración con tus artesanos y con los de tu padre, David, mi Señor. 14Envía a tus servidores el trigo, la cebada, el vino y el aceite de que hablas. 15Nosotros tararemos todos los árboles del Líbano que necesites, te los enviaremos a Jafa en balsas, por vía marítima, y tú te encargas de transportarlos a Jerusalén>>.
16Salomón hizo el censo de todos los emigrantes que se encontraban en territorio israelita, censo posterior al que hizo su padre, David. 17Eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos. Setenta mil los destinó a cargadores, ochenta mil a canteros en la montaña y tres mil seiscientos como capataces al frente del personal.

Explicación.

2 El capítulo está ocupado por la correspondencia diplomática con el rey de Tiro, encerrada por inclusión en la noticia e los cargadores y obreros extranjeros. Mientras Besalel y sus ayudantes (Ex 31) eran israelitas, la alta dirección artística y la mano de obra de Salomón es extranjera. Como queda a salvo el modelo entregado por Dios a David, la cosa no es grave.

A través de esa simplificación entrevemos que las artes plásticas no se habían desarrollado en Israel y que Salomón impulsó su desarrollo importando artistas extranjeros (cosa que ha sucedido tantas veces en la historia).

2,1 En un verso resume todos los preparativos de 1 Re 7,1-12.

2,2-9 La carta de Salomón contiene una enumeración esquemática del culto y una profesión de fe en "el más grande de los dioses", que recoge datos de 1 Cr 22 y 29.

2,3 La carta de Salomón comienza con una descripción esquemática del culto, como para orientar al corresponsal.

2,4 La profesión de fe, quizá poco diplomática, está en la línea con declaraciones de Salmos (95,3; 97,7.9); no niega la existencia de otras divinidades.

2,5 Un templo desde donde se eleve el incienso hacia el cielo no exigiría la habitación de Dios; le bastaría la presencia celeste y cósmica de la divinidad. En el templo de Jerusalén se concebía a Dios presente tras cortina, y delante de ella se quemaba el incienso. El cielo se concebía como una serie de estratos, el supremo era "el cielo del cielo" (véase Sal 148).

2,7 La traducción "sándalo" es conjetural, pues el sándalo no crece en el Líbano; podría tratarse de alguna otra conífera.

2,11 El tirio responde con una profesión de fe en el Dios de Israel como Dios creador del universo (que no se lee en la fuente); así se subliman sus intereses comerciales en la operación.

2,13 El maestro broncista de 1 Re se transforma en una especie de artista universal del Renacimiento, aunque sin la "sabiduría sobrehumana" de Besalel (Ex 31).

2,16 La noticia se apoya en 1 Re 9,22 contra 1 Re 5,27. Aquí tenemos a los "emigrantes" como categoría social oprimida, una especie de proletariado que suministra mano de obra económica; su situación no se distingue mucho de la de los israelitas en Egipto. La legislación del Deuteronomio sobre ellos es mucho más humanitaria. Al autor no le impresiona la disonancia; parece pensar que esos extranjeros, con su trabajo, rinden homenaje al Dios de Israel.

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