miércoles, 25 de marzo de 2020

2 CRÓNICAS. CAPÍTULO XVI

161Pero el año treinta y seis del reinado de Asá, Basá de Israel hizo una campaña contra Judá y fortificó Ramá para cortar las comunicaciones a Asá de Judá. 2Este sacó entonces plata y oro de los tesoros del templo y del palacio y los envió a Benadad, rey de Siria, que residía en Damasco, con este mensaje. 3<<Hagamos un tratado de paz, como lo hicieron tu padre y el mío. Aquí te mando plata y oro Anda, rompe tu alianza con Basá de Israel para que se retire de mi territorio. 4Benadad le hizo caso y envió a sus generales contra las ciudades de Isreael, devastando Iyón, Dan, Abel Maym* y todos los depósitos de las ciudades de Neftalí. 5En cuanto se enteró Basá, dejó de fortificar Ramá e hizo parar las obras. El rey Asá movilizó entonces a todo Judá; desmontaron las piedras y leños con que Basá fortificaba Ramá y los aprovecharon para fortificar Guibeá* y Mispa*.
7En aquella ocasión, el vidente Jananí se presentó ante Asá, rey de Judá, y le dijo:
- Por haberte apoyado en el rey de Siria en vez de apoyarte en el Señor, tu Dios, se te ha escapado de las manos, el ejército del rey de Siria. 8También los cusitas y libios constituían un gran ejército, con innumerables carros y caballos; pero entonces te apoyaste en el Señor, tu Dios, y él los puso en tus manos. 9Porque el Señor repasa la tierra entera con sus ojos para fortalecer a los que le son leales de corazón. Has hecho una locura y en adelante vivirás en guerra.
10Asá se indignó con el vidente, e irritado con él por sus palabras, lo metió en la cárcel. Por entonces se ensañó también con otras personas del pueblo.
11Para las gestas de Asá, de las primeras a las últimas, véanse los Anales de los reyes de Judá e Israel.
12El año treinta y nueve de su reinado enfermó de podagra. Aunque la enfermedad se fue agravando, acudió sólo a los médicos, sin acudir al Señor ni siquiera en la enfermedad. 13Asá murió el año cuarenta y uno de su reinado, yendo a reunirse con sus antepasados. Lo enterraron en el sepulcro que se había excavado en la Ciudad de David. 14Lo pusieron en un lecho lleno de un ungüento confeccionado a base de aromas y perfumes y encendieron en su honor una gran hoguera.

Explicación.

16,1 La cronología está condicionada por el esquema teológico del autor.

16,4 * = Prado Regado.

16,6 * = Loma; Atalaya.

16,7 Según 1 RÑeñ 16,1, Jananí dirigió su oráculo al rey de Israel Basá. El Cronista se interesa por los ryes de Israel sólo en cuanto se relacionan con los de Judá; por eso traslada la palabra profética al reino meridional (a los del norte les echa un sermón el rey de Judá, cap.13).

16,7-9 El Señor controla con su mirada el escenario de la historia universal (la frase es cita de Zac 4,10 o de una fuente común). Entregarse al juego de las alianzas humanas es deslealtad, porque indica desconfianza en el Señor (doctrina tradicional de Isaías); es además una locura política, porque, una vez metidos en política ajena, los sirios o arameos no se retirarán. Además, el autor implica que Asá pudo haber vencido y copado al ejército sirio; que, apoyándose sólo en el Señor y dejando la alianza de Damasco con Israel, pudo haber vencido a ambos. Ahora, en cambio, se ha echado un enemigo desleal y peligroso. La última cláusula del oráculo recuerda  lo que Natán dijo a David en términos más duros (2 Sm 12).

16,10 La reacción del rey  nos trae a la memoria la historia de Jeremías. Las "otras personas" serían partidarios del profeta, defensores de la política de no alianza con los sirios. El lenguaje genérico del autor sólo nos permite hacer suposiciones queda claro que el autor habla de una oposición a la política real y de una represión por parte de la autoridad. Pecado que explica la enfermedad del rey. 1 Re 22.

16,12 Si la enfermedad era castigo de un pecado, lo primero para curarse era arrepentirse y enmendarse. Recurriendo solamente a remedios humanos, el rey muestra que no ha comprendido el sentido saludable de su dolencia y agrava el pecado cometido; como si l os médicos pudieran con sus artes contrarrestar el designio del Señor. Diverso es el caso de Ezequías (Is 38; véase también la doctrina de Ben Sira sobre los médicos, Eclo 38,9-12).

16,13-14 La duración del reinado y los funerales solemnes dan un balance favorable al rey Asá; los últimos cinco años de ese reinado fueron la etapa triste de guerras y enfermedad, en la versión del cronista.

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