miércoles, 25 de marzo de 2020

2 CRÓNICAS. CAPÍTULO XXXIII

 Manasés de Judá (698-643) (2 Re 21,1-18)

331Manasés tenía doce años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años. 2Hizo lo que el Señor reprueba, imitando las costumbres abominables de las naciones que el Señor había expulsado ante los israelitas. 3Reconstruyo las ermitas de los altozanos derruidas por su padre. Ezequías, levantó altares a los baales, erigió estelas, adoró y dio culto a todo el ejército del cielo; 4puso altares en el templo del Señor, del que había dicho el Señor: <<Mi nombre estará en Jerusalén para siempre>>; 5edificó altares a todo el ejército del cielo en los dos atrios del templo; 6quemó a sus hijos en el valle de Ben-Hinón; practicó la adivinación, la magia y la hechicería, e instituyó nigromantes y adivinos. Hacía continuamente lo que el Señor reprueba, irritándolo. 7La imagen del ídolo que había fabricado la colocó en el templo de Dios, del que Dios había dicho a David y a su hijo Salomón; <<En este templo y en Jerusalén, a la que elegí entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre, 8ya no dejaré que Israel ande lejos de la tierra que asigné a vuestros padres, a condición de que pongan por obra cuanto les mandé siguiendo la Ley, los preceptos y las normas de Moisés>>.

9Pero Manasés extravió a Judá y a la población de Jerusalén para que se portase peor que las naciones que el Señor había exterminado ante los israelitas.

10El Señor dirigió su palabra a Manasés y a su pueblo, pero no le hicieron caso. 11Entonces hizo venir contra ellos a los generales del rey de Asiria, que apresaron a Manasés con garfios, lo ataron con cadenas de bronce y lo condujeron a Babilonia. 12En su angustia procuró aplacar al Señor, su Dios, y se humilló profundamente ante el Dios de sus padres y le suplicó. 13El Señor lo atendió con benignidad, escuchó su súplica y lo hizo volver a Jerusalén, a su reino. Manasés reconoció que el Señor es el verdadero Dios.

14Más tarde construyó una barbacana en la Ciudad de David, desde el oeste de Guijón, en el torrente, hasta la Puerta del Pescado, rodeando el Ofel; la hizo muy alta. Puso oficiales en todas las fortalezas de Judá.

15Suprimió del templo los dioses extranjeros y el ídolo; y arrojó fuera de la ciudad todos los altares que había construido en el monte del templo y en Jerusalén. 16Restauró el altar del Señor e inmoló sobre él sacrificios de comunión y de acción de gracias. Y ordenó que los judíos diesen culto al Señor, Dios de Israel. 17Pero el pueblo siguió sacrificando en las ermitas de los altozanos, aunque sólo al Señor, su Dios.

18Para más datos sobre Manasés, la oración que hizo y los oráculos de los videntes que le hablaban en nombre del Señor, Dios de Israel, véase la historia de los reyes de Israel. 19Su oración y la acogida divina, su pecado y su rebeldía, los lugares donde levantó ermitas y erigió estelas e ídolos antes de su conversión están registrados en la historia de sus videntes. 20Cuando murió Manasés lo enterraron en su casa. Su hijo Amón le sucedió en el trono.

Amón de Judá (643-641) (2 Re 21,19-26)

21Amón tenía veintidós años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén dos años. 22Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre, Manasés. Amón sacrificó y dio culto a todos los ídolos que hizo su padre, Manasés. 23Pero no se humilló ante el Señor, como había hecho su padre; al contrario, multiplicó sus culpas. 24Sus cortesanos conspiraron contra él y lo asesinaron en el palacio. 25Pero la población mató a los conspiradores y nombraron rey sucesor suyo a Josías, hijo de Amón.

Explicación.

33 El Manasés de 2 Re 21 es el monarca de memoria maldita, que multiplicó ídolos y altares, extravió a su pueblo, derramó ríos de sangre inocente y no hizo caso a los profetas; fue la causa próxima del destierro. Pero reinó cincuenta y cinco años y no llegó a ver la desgracia nacional. En el arco de la historia, Manasés es una negación entre la reforma de Ezequías y la de Josías.

El Manasés del Cronista es un modelo de conversión. Todos sus crímenes caen en la primera época de su vida. Después acepta el castigo, reconoce el pecado, se convierte y emprende una seria reforma en su reino. Así se justifica su largo reinado, pero no se explica la reforma de Josías.

33,10 El profeta de 2 Re anuncia aquí el castigo definitivo y próximo de la nación.

33,11 Se refiere al tiempo en que el monarca asirio, Asurbanipal, residió en Babilonia.

33,12 Aplacar: Éx 32,11 (Moisés), 1 Re 13,6 (un profeta); Jr 26,19 (Ezequías), etc. Como modelo de humillación puede recordarse Ajab (1 Re 21,29).

33,18 La llamada Oración de Manasés suele imprimirse como apéndice no canónico de la Vulgata.

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